Petra Saviñón
La autora es periodista
Estos factores igual inciden en el deterioro de la salud mental, la estropean hasta llevar a la gente a estados calamitosos y es este otro punto que también refleja la forma violenta en la que las autoridades actúan, el abandono a esos pacientes.
La violencia, en forma de riñas, asaltos, accidentes de tránsito, feminicidios, suicidios y de altos precios, que también agreden a la población, avanza de forma progresiva como si pretendiera cubrir a todos los habitantes de este país con su manto de desesperación e impotencia.
Estos factores igual inciden en el deterioro de la salud mental, la estropean hasta llevar a la gente a estados calamitosos y es este otro punto que también refleja la forma violenta en la que las autoridades actúan, el abandono a esos pacientes.
Es agresión no trabajar para fomentar la sana convivencia, para reducir los índices de muertes por cuestiones pueriles, por robos, por siniestros en las vías, por una criminalidad que agiganta su avasallamiento.
Es indolencia no actuar para evitar las enfermedades mentales, del juico, de la cabeza en dominicano, ni para tratar a los afectados, lo que contribuye al aumento de las desgracias.
La carga de situaciones que afrontan los ciudadanos los acorrala, los lancina y su impotencia es reflejada de forma paradójica en comportamientos violentos, entonces la agresividad pare muchos hijos.
Así vamos en esta carrera desenfrenada, en esta euforia incontenible, que tantas veces pretendemos disfrazar de estabilidad, porque está bien sembrada la creencia de que nos hace fuertes aparentar que todo está bien, que podemos enfrentar estos gigantes, que sí lo son, porque los molinos de viento ya no existen.
Dios fortalezca a los que en Él creen, a los que no, que tengan la entereza suficiente para librarse de estas vicisitudes y a todos, que la violencia ya no toque más puertas en ninguna de sus manifestaciones.
