Celebración del gesto, la luz y el color, con coreografía de Pablo Pérez; la experiencia del talento evidenció la preparación y entrega del Ballet Nacional Dominicano
José Rafael Sosa
SANTO DOMINGO. La XVI Gala Estrellas de la Danza Mundial trajo consigo muchas sorpresas, comenzando con el número de apertura a cargo del Ballet Nacional Dominicano: un homenaje al cuerpo y la luz.
Titulado Sinestesia, el episodio danzario —que alude a la sensación provocada en una parte del cuerpo como consecuencia de un estímulo aplicado en otra— fue ejecutado por doce bailarines que ofrecieron un testimonio de sincronía armoniosa del más alto nivel, sin necesidad de pronunciar palabra. Sinestesia es un espectáculo visual,sonoro y danzario para ser estudiado y premiado de todas las formas posibles.
Coreografiado por su director Pablo Pérez, Sinestesia tiene su origen en la psicología y refiere la percepción subjetiva en la que un sentido afecta a otro distinto. Esa experiencia fue llevada a escena mediante un vestuario en tonos pasteles, ajustados al cuerpo, que lograron un efecto de impacto sensorial.
El desafío planteado fue traducir a movimiento esa cualidad sinestésica de percibir letras y números asociados a colores. Quienes viven con esta condición perciben los signos como cualquier persona, pero simultáneamente evocan tonalidades específicas en cada uno.
Aquellos bailarines abrieron la gala sin pretensión de compararse con nadie. No. El Ballet Nacional Dominicano, con Sinestesia, se inscribe entre las compañías capaces de generar una conexión viva con el público que acudió a la XVI Gala de las Estrellas de la Danza Mundial 2025
Llegaron con la fuerza de su estandarte histórico, fruto de una tradición iniciada en 1981, cuando fue fundado el Ballet Nacional Dominicano. Convirtieron el escenario en un lienzo sobre el cual trazaron sus colores, reforzados por un notable trabajo de proyección digital de formas cromáticas en constante variación.
