Su objetivo no es solo detectar fiebre, sino ayudar a identificar infecciones de forma temprana e incluso alertar sobre cambios peligrosos en el estado de salud de los pacientes.
Un equipo de investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) ha desarrollado un sensor ingerible del tamaño de un arándano diminuto para medir, en tiempo real y con precisión, la temperatura corporal.
El hallazgo, descrito en la revista Nature Electronics, permitiría detectar rápidamente si una persona presenta una infección o corre el riesgo de sufrir un pico de fiebre peligroso.
Su objetivo no es solo detectar fiebre, sino ayudar a identificar infecciones de forma temprana e incluso alertar sobre cambios peligrosos en el estado de salud de los pacientes.
El hallazgo fue publicado en la revista científica Nature Electronics y representa un avance importante frente a los sensores ingeribles existentes. La principal diferencia está en su tamaño: apenas mide 6 milímetros de diámetro y 4 milímetros de altura, una característica que facilita su ingestión y reduce el riesgo de obstrucciones en el sistema digestivo.
Para lograrlo, los investigadores redujeron al máximo cada uno de sus componentes. El circuito que mide la temperatura fue diseñado específicamente para este proyecto y cabe en un chip de silicio de apenas un milímetro cuadrado. Además, funciona con un consumo mínimo de energía, lo que permite alimentarlo con una pequeña batería tipo botón.
