La actriz estadounidense dedicó varias décadas de su vida a remodelar y vender inmuebles hasta poder construir la casa de sus sueños

Diane Keaton, una de las actrices más aclamadas en Hollywood y considerada la fijación del director Woody Allen, no solo tenía un gusto por las cámaras ya que gran parte de su vida la dedicó a su hobby por los bienes raíces, desde la construcción y hasta la remodelación de mansiones emblemáticas de Manhattan.

Desde su niñez Diane Keaton demostró su interés por la decoración y arquitectura de las mansiones de Los Ángeles, California, esto gracias a que su papá Jack Newton Ignatius, un agente inmobiliario al que solía acompañar durante la venta de las casas.
La ganadora del Oscar se dedicó desde los treinta años a comprar y remodelar viviendas, hasta que llegó el momento adecuado para construir la que sería su última morada, una mansión que diseñó desde cero y se inspiró en el cuento de los Tres cerditos.
Diane Keaton pasó 15 años vendiendo y remodelando hogares antes construir la casa de sus sueños, la cual se destaca por una fachada de ladrillo y un concepto industrial que refleja el característico estilo disruptivo con el que la actriz era asociado.
A diferencia de las mansiones blancas y llenas de ornamentos que inundan las zonas exclusivas de Los Ángeles, Keaton optó por tener un hogar de concepto abierto de paredes de ladrillos de distintas tonalidades. La entrada resulta cómoda para quienes la ven por primera vez, ya que cuanta con dos sofás y una chimenea que decora los estampados textiles del lugar y las vigas de madera que dan un ambiente rural al lugar.
En el libro “La casa que Pinterest construyó”, Diane Keaton cuenta que el diseño de su casa fue en gran parte a los recuerdos de su infancia cuando su madre le leía el cuento de Los tres cerditos, de donde sacó la idea de construir una mansión de toque rústicos y colores neutro.
Diane siempre pensó en construir un espacio amplio para tener una vida cómoda, cualidad que se volvería su sello personal.
El Sol de México
