Es difícil no preguntarse en qué momento exacto este país se convirtió en Macondo como diría el premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, donde los datos flotan, los discursos desafían la lógica y los absurdos se repiten hasta volverse costumbre.
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Petra Saviñón La autora es periodista La adolescente halló al animalito tirado en la calle, cuidado por un perro. Era…
Nelson Encarnación El autor es periodista En el año 2003, en los preparativos para invadir Irak, la administración de George…
La educación estética tiene un doble carácter, preceptivo y creador, es decir, aprendemos a percibir el arte y a gustar de él y, al mismo tiempo, desarrollamos habilidades que nos hacen manejar los pinceles de forma precisa o tocar un piano sin equivocarnos ni siquiera en una nota.
Petra Saviñón La autora es periodista La ciudad, desde el punto de vista urbano y abarcador, es el espacio fuera…
El paso fundamental dado por los cuatro líderes principales es un mensaje contundente en la dirección correcta, pues de ellos depende que las potencias explotadoras de Haití desde su propio origen sepan que aquí estamos unidos.
La muestra ha sido organizada por la Casa Dominicana en Puerto Rico y ha contado con la colaboración del Consulado Dominicano en ese Estado Libre Asociado. Cuenta con la coordinación de Ambiorix Saldaña, Bladimir Díaz, William Flores y Kennedy Mejía,
Santo Domingo fue inicialmente fundada por Bartolomé Colón en la margen oriental del río Ozama en 1496. Para 1502, Nicolás de Ovando la trasladó a la ribera occidental de ese mismo río, y su plano de damero fue diseñado por García de Salas.
Proponemos que, aprovechando los avances tecnológicos, se implemente un Plan Nacional de Regularización, enfocado exclusivamente en documentar a trabajadores extranjeros en situación irregular, vinculándolos a las áreas donde realmente se necesita su fuerza laboral.
Ese círculo de horror lo vemos a diario extender sus tentáculos, sus garras y sus efectos nefastos en el transporte público, en el área de trabajo, en la comunidad y sí, en el hogar que a veces no solo no resulta dulce, sino que es un espacio amargo.