María Fals
La autora es periodista
La zona colonial de Santo Domingo, Patrimonio de la Humanidad desde 1990, es un espacio urbano que debe enorgullecernos habitar. La preservación de sus edificios centenarios, religiosos, civiles, militares y domésticos constituye un compromiso para todo dominicano, latinoamericano o ciudadano del mundo que valore su importancia.
El proceso de colonización de La Española se inició a fines del siglo XV. Ya en 1493 se había creado la primera ciudad colonial de América, La Isabela, ubicada en la costa Atlántica de la isla.
1496 Bartolomé Colón realizó la primera fundación de la ciudad de Santo Domingo, ubicada inicialmente en la margen este del río Ozama. Allí, cerca de la actual fábrica Molinos Dominicanos, pueden observarse las ruinas de la capilla del Rosario, construida alrededor del 1500. Los materiales utilizados para su fabricación fueron la madera y el ladrillo. Posee un plano de cruz latina y tiene una sola nave, correspondiendo estilísticamente a los inicios del Renacimiento en España con influencia mudéjar.
En 1502, con el traslado de la ciudad a la ribera occidental del Ozama por Nicolás de Ovando, las construcciones religiosas proliferan. Se construye la Catedral, ya tratada en un artículo anterior, y paulatinamente la urbe ovandina se puebla de conventos, iglesias y ermitas.
Entre los conventos más destacados del sigo XVI se destacan el convento de los Dominicos, el de San Francisco y el de Regina Angelorum. El de los dominicos fue concluido alrededor del 1530 y se encuentra ubicado en la actual calle Padre Billini. El Convento de los Dominicos fue la primera cede de la Universidad Santo Tomás de Aquino, Primada de América, fundada en 1538.
Su iglesia presentó la mezcla de estilos propia del llamado Renacimiento español, destacando entre ellos el gótico isabelino con la presencia de arcos apuntados en el crucero y el renacimiento, observable en los arcos rebajados sosteniendo la bóveda de la nave principal y arcos de medio punto en los vanos laterales. Posee un plano de cruz latina, cinco capillas laterales y curiosamente, presenta decoraciones con símbolos astronómicos en la bóveda de una de sus capillas.
El Convento de San Francisco fue terminado alrededor de 1560. Ubicado en una colina, permitía una vista privilegiada de la ciudad y destacaba por la magnificencia de sus líneas. En su proceso constructivo intervino el arquitecto Rodrigo de Liendo, quien también trabajó en otras edificaciones religiosas como la Catedral de Santo Domingo.
Su hermosa estructura fue dañada por el saqueo de Francis Drake en 1586, por terremotos ocurridos en 1673 y 1751, durante el proceso de la guerra de Reconquista y en el período del Dominio Haitiano en el siglo XIX.
Poseedor de dos bellas portadas decoradas con el alfiz mudéjar, que es una decoración que se concentra alrededor de la puerta como un paño decorativo para resaltarla, sus arcos de medio punto y apuntados, sus gruesos muros de piedra con contrafuertes poderosos son expresión de la hibridez de estilos característica del arte español del siglo XVI y, por ende, de su arquitectura en sus colonias americanas.
La iglesia convento Regina Angelorum, fue iniciada en el siglo XVI y concluida en 1650 en el siglo XVIII en 1722. Su fachada principal tiene dos cuerpos, separados entre sí por una cornisa y en ellos se mezclan elementos del plateresco renacentista español, del barroco y del estilo rococó. El cuerpo inferior de esa fachada posee la forma de un arco de triunfo con tres vanos. El superior posee un remate curvilíneo y un nicho centralizado enmarcado por dos pilastras.
A un costado de la edificación, se aprecia una espadaña sencilla que sostiene las campanas, ofreciéndole una composición asimétrica y al mismo tiempo elegante. En el interior encontramos altares característicos del barroco español, con imágenes talladas en madera y pinturas, como el de la Inmaculada Concepción.
La iglesia de Las Mercedes, terminada alrededor del 1555, está construida en piedra, posee contrafuertes y una cubierta abovedada. En su diseño y construcción también participó Rodrigo de Liendo. Su plano es de cruz latina con una nave y capillas laterales. En su interior se observan arcos apuntados góticos y arcos de medio punto renacentistas, así como hermosos altares barrocos que son posteriores a su proceso constructivo inicial.
Por último, hablaremos de la iglesia de Santa Bárbara que nos espera al final de la calle Isabel la Católica, en las afueras de la ciudad colonial, cerca de las murallas. Fue iniciada en el siglo XVI y en ella fue bautizado el Padre de la Patria Juan Pablo Duarte en 1813. En 1990 fue proclamada Patrimonio de la Humanidad y en 2019 Catedral Castrense por la Santa Cede.
En cuanto a su arquitectura, igual que los edificios antes mencionados, es una mezcla de estilos del gótico isabelino, el plateresco y el barroco, con el eclecticismo propio del arte español peninsular y de sus colonias en América. Su fachada asimétrica por la presencia de dos torres de diferente estructura y altura, así como su remate curvo, le otorgan belleza y dinamismo.
La zona colonial de Santo Domingo, Patrimonio de la Humanidad desde 1990, es un espacio urbano que debe enorgullecernos habitar. La preservación de sus edificios centenarios, religiosos, civiles, militares y domésticos constituye un compromiso para todo dominicano, latinoamericano o ciudadano del mundo que valore su importancia.
Por ello, los historiadores del arte, restauradores y conservadores, arquitectos, gestores culturales, entre otros, debemos dar a conocer las razones por las que el patrimonio material arquitectónico y urbanístico que alberga debe preservado como un legado maravilloso de trascendencia universal.