Mar Fals
La autora es crítica de arte
La ciudad de Santo Domingo fue inicialmente fundada en agosto de 1496 en la margen oriental del Ozama por Bartolomé Colón. En 1502 fue trasladada a la ribera oeste del mismo río por Nicolás de Ovando. La trama urbana fue concebida siguiendo un plano de damero irregular, estando entre las primeras calles trazadas la de Las Damas y la Isabel la Católica.
Desde el siglo XVI se fue rodeada de murallas con baluartes y puertas como la de San Diego, la del Conde y la de la Misericordia. Entre los fuertes que se integran a ella está el de San Diego, el de San Antón y el Invencible. Fue fabricada en piedra coralina, propia de la zona en que está enclavada el espacio urbano que protege.
En el proceso de construcción de estas murallas y fuertes intervinieron diferentes arquitectos e ingenieros militares como Juan Bautista Antonelli, Rodrigo de Liendo, Juan de Rabee y Juan Bautista Ruggiero.
Entre las construcciones militares del Santo Domingo colonial se destaca la fortaleza Ozama, iniciada en los primeros años del siglo XVI, que fue de las primeras construcciones donde intervino mano de obra esclava afrodescendiente. El muro que rodea la fortaleza data de fines siglo XVIII y su portada posee columnas clásicas.
En el conjunto se aprecian, entre otros espacios constructivos, la Torre del Homenaje, de más de 18 metros de altura, con muros gruesos, ventanas abocinadas y almenas de carácter defensivo, el polvorín y la casa del alcalde.
Entre las más antiguas de las construcciones domésticas de nuestra ciudad se encuentra la Casa del Cordón, actual Centro Cultural Taíno. Comenzada a comienzos del siglo XVI en estilo plateresco, se ubica en la calle Isabel la Católica esquina Emiliano Tejera. es uno de las primeras casas construidas en piedra en el continente americano. Debe su nombre al cordón franciscano tallado en piedra que decora su fachada. Su vano de entrada es un arco rebajado bellamente decorado. Entre sus materiales de construcción se utilizaron la piedra coralina y el ladrillo.
Otra casa significativa es la de Rodrigo de Bastidas, conquistador español que posteriormente exploró y colonizó territorios de la América Continental en la actual Colombia. También estuvo en la actual Jamaica y en Santiago de Cuba, donde falleció. Su casa en Santo Domingo en la calle Las Damas, está contigua a la Fortaleza Ozama.
Data del siglo XVI y posee un hermoso y amplio patio central que, junto a la presencia de arcos trilobulados, evidencia la influencia mudéjar en las construcciones coloniales de América. Fue construida en piedra tallada y mampostería y el trabajo en madera de sus techos y ventanas es muy hermoso.
Entre los edificios civiles se aprecia el Hospital San Nicolás de Bari, cuyas ruinas pueden ser visitadas en la calle Luperón esquina Hostos. Fue el primero construido en América por los españoles e iniciado en 1503, durante el gobierno de Nicolás de Ovando. Sus poderosos muros, sus arcos de medio punto o ligeramente apuntados y sus columnas corintias de capitel estilizado pueden ser contemplados por todo transeúnte que pase frente a él.
El alcázar de Diego Colón, elaborado en piedra coralina, sigue la tipología de palacio-fortaleza, también utilizada en la casa de Hernán Cortés en Cuernavaca y en la de Ponce en Puerto Rico.
Construido en piedra, posee dos pisos y una fachada de balconaje. Sus puertas interiores de baja altura dan muestras de la estatura promedio de sus habitantes en el siglo XVI. Posee una mezcla de estilos gótico isabelino, mudéjar y plateresco español. Frente a él se extiende una gran plaza que sirve de marco escenográfico y resalta visualmente la belleza de su estructura y decoración.
En un próximo artículo nos dedicaremos a dialogar sobre las construcciones religiosas más significativas que adornan la trama urbana del Santo Domingo colonial.
Los exhortamos a recorrer sus calles, a investigar su historia, a que nos sintamos cada vez más orgullosos de la hermosura de nuestra ciudad capital, contribuyendo a la difusión del conocimiento sobre valor de su patrimonio arquitectónico.






