Narciso Isa Conde
Revolucionario socialista, político, escritor y ensayista dominicano
Merece ser exaltado como uno de los precursores de las luchas ambientalistas dentro de su Iglesia. Incluso es válido reconocer que sus convicciones y sus acciones en torno a este tema crucial, preceden la Encíclica Ecológica del Papa Francisco.
Monseñor Antonio Camilo ha pasado a otra dimensión: al recuerdo permanente de sus palabras y sus acciones ejemplares, a la memoria histórica trascendente de quienes consagran su vida a la defensa de los derechos de la Patria, que es humanidad, y a los valores de la Madre Tierra, nuestra Casa Común.
Me cuenta Luis Carvajal, nuestro querido Cuchito, quien es de estirpe similar que, en ocasión de sus visitas de trabajo a la ciudad de La Vega, tuvo la oportunidad de visitarlo y conversar varias veces con él antes de su fallecimiento.
Me dice que, en todos los intercambios sostenidos, Monseñor Camilo le preguntó por mí, expresando su aprecio y su cariño sinceros.
Confieso que yo también lo he tenido siempre presente como ser humano, como sacerdote y obispo ejemplar.
Conocí a una parte de su familia en Salcedo, gente bondadosa.
Admiré su sencillez, su sensibilidad humana y social, sus palabras sencillas pero profundas, y su constante compromiso con la democracia social.
Antonio Camilo fue –y es- un ser humano esencialmente bueno, protector de las rebeldías justas, dentro y fuera de su Iglesia.
En su vida optó por los empobrecidos/as de esta República y esta isla, de nuestra América y del Mundo.
Optó por los derechos de la Madre Tierra, indisolublemente vinculados a la existencia de los seres humanos que la habitan.
Merece ser exaltado como uno de los precursores de las luchas ambientalistas dentro de su Iglesia. Incluso es válido reconocer que sus convicciones y sus acciones en torno a este tema crucial, preceden la Encíclica Ecológica del Papa Francisco.
Sus valientes condenas a los desafueros de FALCONBRIDGE en Loma de la Peguera, a las aviesas agresiones y nefastas amenazas de esa transnacional contra la vida del río Yuna y contra Loma Miranda, lo recuerdan con gratitud.
En Loma Miranda presencié el enorme aprecio que le tenían -y le tienen- los miembros del Grupo Sacerdotal en Reflexión Herder Cámara y la valiosa protección que le brindó el Obispo Camilo a la invaluable firmeza de ese colectivo cristiano en Loma Miranda, así como a sus persistentes luchas contra la Barrick Gold en Cotuí y Yamasá.
Yo me hermané con él antes de darle la mano y abrazarlo.
Su audaz abrazo en Loma Miranda consolidó nuestra amistad y nuestra unión de largo aliento tras las huellas de Jesús y de Carlos Marx; dos pilares fundamentales y dos referencias imprescindibles, entre otras y en épocas distintas, del difícil e irrenunciable sueño por alcanzar una vida planetaria en comunidad de bienes, servicios e ideales.
Espero que este abrazo perdure hasta que el sueño común sea realizable y por eso me sentí en el deber de recordarlo en este mensaje. presentado en ocasión de este XII ANIVERSARIO DEL CAMPAMENTO LOMA MIRANDA:
Recordando en Loma Mirand a monseñor Antonio Camilo
“Inseparable de la defensa de este tesoro natural, de su Jagüey, de su hermosa LLOVEDORA, de su impresionante flora y su espléndida biodiversidad…”
“Inseparable de la lucha por la defensa del agua, de la vida y el bienestar de sus comunidades aledañas amenazadas por FALCONDO.”
“Inseparable del amor por las fértiles campiñas del Cibao, firme en la defensa del único pulmón con que respira.”
“Sencillo, campechano, sonriente…”
“Siempre junto a los empobrecidos/as de esta linda isla caribeña y del planeta Tierra.”
“Recuerdo su cálido y valiente abrazo, el que recorrió feliz innumerables redes sociales, en ocasión de aquel inolvidable nacimiento de este heroico campamento, hace ya doce años.”
“Su reciente partida al encuentro eterno con el Papa Francisco, no impide que nuevamente nos abracemos sonrientes.”
“El cariño es el mismo y el compromiso se multiplica y crece.”
“Otro país, otro mundo, justos y solidarios, son posibles y dramáticamente necesarios.”

