En los últimos años, la economía mundial atravesó una secuencia de choques sin precedentes: el COVID-19, las disrupciones en las cadenas globales de suministro, el endurecimiento monetario de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) entre 2022 y 2024 y el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas y comerciales desde 2025. A diferencia de episodios anteriores, las economías emergentes atravesaron este período con mayor resiliencia.