Más allá de la evidente visibilidad, algunos diseñadores creen que los botines rosados es una manera de crear debate y aumentar el componente viral en redes sociales. Al mismo tiempo, y al usarlo la mayoría de futbolistas, se crea una especie de unión.

No importa el partido que mires ni la selección que esté en el campo: la mayoría de jugadores del Mundial 2026 llevan botas de fútbol rosas. Algunos en tono fluorescente, fucsia o magenta, pero el caso es igual… parecen haberse adueñado del torneo. ¿Por qué?
Hace apenas dos décadas, utilizar botas rosas era una forma de llamar la atención, por la combinación del color con el verde del césped. Los primeros modelos llamativos fueron las ‘Nike Mercurial’, que se popularizaron por vestir a jugadores como Nicklas Bendtner y Neymar.
La expansión de esta tendencia no surgió por casualidad. Antes del Mundial 2026, prácticamente todas las principales marcas deportivas lanzaron colecciones especiales para el torneo utilizando diferentes variantes del rosa.
Nike presentó el ‘Breakout Pack’, Adidas respondió con el ‘Road to Glory Pack’, Puma lanzó el ‘Showtime Pack’ y New Balance hizo lo propio con el ‘Pure Ambition Pack’.
Aunque cada colección incorporaba tecnologías y diseños distintos, todas compartían un elemento en común: el predominio de tonos rosas intensos.
Más allá de la evidente visibilidad, algunos diseñadores creen que los botines rosados es una manera de crear debate y aumentar el componente viral en redes sociales. Al mismo tiempo, y al usarlo la mayoría de futbolistas, se crea una especie de unión.
“Es una forma de suscitar conversación y de fomentar una expresión personal que trascienda las habituales opciones en blanco o negro” (…) “Pero también hay algo más inspirador en ello. Me gusta imaginar un mundo en el que todos podamos compartir algo que nos una”, expresó un diseñador de Nike a la misma revista.
