Ver esta publicación en Instagram
Un desafío a la historia: Sin lluvia y con gloria, anoche, Ramón Orlando reescribió la historia del merengue, silenciando todo pronóstico al celebrar sus 50 años de trayectoria musical
Margarita Quiroz
La autora es periodista, directora de elDigital.com.do

Lo que sucedió la noche de este miércoles 23 de septiembre, preámbulo de la celebración del Día de la Virgen de las Mercedes, fue lo nunca visto: el real homenaje que se le debía. con altos intereses, al merengue, en tiempos en que se habla de que el género está en crisis.
El maestro Ramón Orlando se atrevió y a mucho. Desafió todo pronóstico. Muchos decían que era una locura, que el Estadio Olímpico solo se llenaba con ritmos urbanos o estrellas internacionales. No fue así. Él confió en su Dios, a quien le entregó, hace años, su vida y planes, se apoyó en quienes – antes- había ayudado a convertirse en estrellas e hizo a su Creador un último pedido, “que no lloviera”. Surgió el milagro.
Las plegarias fueron escuchadas, dos años después de que naciera la ‘idea loca’. El reto ‘no era un fleco de coco’, robamos la expresión al merenguero Pochy Familia, quien fue uno de los primeros en dudar que se cumpliera la hazaña. El Estadio Olímpico de Santo Domingo, capital dominicana, es un monstruo, que acoge unas 55 mil personas y que hasta el momento sólo era abarrotado por artistas del momento como Shakira, Bad Bunny … y, algunos clásicos de fama internacional como el gran Juan Luis Guerra.
Pero Ramón, como toda la noche le llamaron sus amigos, es uno de nuestros grandes. Su padre, Cuco Valoy, vio su talento de pequeño, y lo obligó a tocar piano, en lugar de batería. Es decir, que lo rescacó del mundo del rock y lo convirtió en el maestro que conocemos y que vimos anoche.

El segmento de salsa fue coronado por su aparición. Ver al maestro Ramón Orlando sentarse al piano para acompañar a su padre en el emblemático tema «Rompa fila» fue una lección viva de historia musical.
La química, el respeto y las palabras de agradecimiento mutuo entre padre e hijo bajo los focos del Olímpico resumieron cincuenta años de herencia familiar y musical. Además, la sección se enriqueció con la dirección del célebre productor Sergio George al piano para el clásico «Juliana».

El bloque de salsa fue integrado además por José Alberto «El Canario», Sexappeal y Michel «El Buenón»
Ramón Orlando no solo llenó cada rincón del Estadio Olímpico sino que lo convirtió en un templo del merengue, por casi nueve horas. Un punto a destacar casi el 90% de los presentes se quedó hasta el final. El espectáculo inició puntual, 8:00 de la noche, el merenguero de Puerto Rico, Elvis Crespo fue el primer artista internacional en presentarse.

Cerca de las 9:00 de la noche, el estadio estalló cuando Ramón Orlando presentó a Juan Luis Guerra como «el artista más grande de la República Dominicana». Juntos interpretaron de forma magistral «Las Avispas» y «La Bilirrubina», uniendo a dos titanes de la música en un momento cumbre de júbilo colectivo
La producción logró convocar a más de 70 artistas en escena, uniendo múltiples generaciones que han moldeado la música tropical, figuras de la talla de Juan Luis Guerra, Fernando Villalona, Sergio Vargas, Eddy Herrera, Fénix Ortiz, Carlos David y Rafely Rosario, Jandy Ventura, El Legado, Los Hermanos Rosario, Pochy Familia, Kinito Méndez, Oro Sólido, Tito Swing, Sujeto, Omega, Joseph Fonseca, Jossie Esteban, entre muchos otros.
Uno de los momentos más aplaudidos de la noche fue ver simultáneamente en escena a Herrera, Vargas, Villalona y Ramón Orlando compartiendo escenario y micrófonos.

El espectáculo contó con voces femeninas legendarias como Milly Quezada y Miriam Cruz.
Mientras que las baladas, boleros y los relevo estuvieron a cargo de Maridalia Hernández, Pavel Núñez y Martha Heredia, Melina León, Nathalie Hazim, entre otros.

El evento abrazó todos los tiempos, los urbanos Mozart La Para y Chimbala inyectaron su energía al coloso de la avenida Máximo Gómez.
El concierto cruzó fronteras
Elvis Crespo, rompió el hielo tras la apertura, encendiendo los ánimos de los presentes con su inconfundible energía interpretativa, Melina León se unió con su éxito “Cuando una mujer” y también el multigalardonado productor musical Sergio George.

La participación de El Prodigio, Krispy, El Blachy y Robert Liriano tuvo lugar bien entrada la madrugada, inyectando energía. La actuación formó parte de un colorido segmento especial dedicado a rendir homenaje a la música típica dominicana.
Frak Reyes «El Príncipe de la Bachata» fue el encargado de sacar la cara por el género durante un segmento especial de la noche. Su presentación consistió en un popurrí de grandes éxitos que duró aproximadamente 12 minutos, miles de personas cantaron y bailarón al ritmo del amargue
El gran cierre del concierto fue cerca de las 4:00 de la madrugada, al ritmo de “El Venao”, la canción que le ha dejado a Ramón más beneficios económicos.
