María Fals
La autora es crítica de arte
El domingo 20 de septiembre visitamos la casa- taller- escuela de la artista visual Teidy Mora. Teidy nació en San Juan de la Maguana y emigró siendo muy joven a Venezuela, donde desarrolló gran parte de su formación en el campo del arte y realizó varias exposiciones exitosas. Luego de largos años, retornó a su patria dominicana.
Nuestro primer contacto con su obra fue en la muestra colectiva Arte, Mujer y Naturaleza, que contó con las palabras inaugurales de Don Abil Peralta y fue realizada en marzo del 2020 en el Centro Mirador. En ella también participaron las destacadas artistas visuales Josefina Garrido, María Anunziata Ronzino, Mayra Ubiera y Mercedes Ricourt.
Me impresionaron en aquel momento sus delfines, nadando en el aire en un eterno círculo, sus aves del paraíso interpretadas en maderas preciosas, el logro de las texturas, las cuidadas y delicadas curvas de sus trabajos. La mezcla de ternura y de fuerza que transmiten sus creaciones, la elaboración magistral de superficies disímiles donde el pigmento también puede estar presente, sus viajes entre figuración y abstracción convierten su producción artística en un arte de alto valor estético y conceptual.
Posteriormente, conociendo con más profundidad sus experiencias, exploramos en su trayectoria tanto en Venezuela como en la República Dominicana, donde ha venido participando en varias exposiciones colectivas y creando, junto a Ysabel Florentino y Ramón Mesa, de la Fundación Literaria Aníbal Montaño, una escuela de arte y escritura creativa en el Carril de Haina, a la que han apoyado diferentes artistas y gestores culturales.
En noviembre de 2025, Teidy Mora inauguró en la Casa de Italia su primera exposición individual en la República Dominicana, “Esclavitud y redención: historia, rostros y señales”, a la que asistieron diversas personalidades del arte y público en general. En esta muestra, expuso obras en distintos formatos, realizadas en madera, metal, cemento, larimar y otras técnicas.
Con un sentido crítico y de denuncia social, a través del discurso museográfico diseñado por Philartis R.D. en colaboración con la Fundación Aníbal Motaño, la artista nos habló a través de sus creaciones de la esclavitud ancestral, de la explotación del trabajo de los indígenas y afrodescendientes; dialogó también sobre la esclavitud moderna, que nos encadena al uso del celular, a la vida rápida y a veces nos aleja de lo esencial, de aquello que “es invisible a los ojos”.
Teidy Mora ha continuado trabajando como maestra en su escuela del Carril de Haina donde, en contacto con la buena lectura y la naturaleza, los niños se expresan, aprenden nuevos términos, reflexionan, redactan poemas, pintan, hacen manualidades y disfrutan en un ambiente seguro, positivo, cargado de optimismo y de fe en el mejoramiento humano.
Teidy, como artista incansable, continúa dedicándose al desarrollo de su obra individual. Actualmente explora las posibilidades infinitas de la resina, del cuerno, de las piedras, del objeto encontrado, de esa madera que es su eterna amiga, creando cruces de salvación y de esperanza, interpretando con su intuición maravillosa una provincia del Oriente cubano, vibrando con el olor de la tierra, con el sonido del viento ligero que siempre renace, preparándose para próximos concursos de arte, construyendo sin descanso, con “la magia de sus manos”, el bien, la verdad y la belleza.