María Fals
La autora es crítica de arte
El proceso de colonización de América fue iniciado en la isla de La Española. La primera ciudad de trazado europeo en el Nuevo Mundo fue La Isabela, fundada en 1494 en la costa norte. En 1496, Bartolomé Colón inició la construcción de la ciudad de Santo Domingo en la margen oriental del río Ozama.
El pasado 28 de julio se conmemoró el 205 aniversario de la independencia del Perú, lograda en 1821. En esta gesta libertaria intervinieron grandes próceres latinoamericanos como Simón Bolívar y José de San Martín.
Aunque distantes espacialmente, muchos aspectos culturales e históricos han contribuido a vincular a República Dominicana y al Perú, desde el lugar de origen del sacerdote peruano Gaspar Hernández, maestro de Juan Pablo Duarte, hasta el sueño de Bolívar de lograr una Latinoamérica unida en el proyecto de la Gran Colombia, que motivó a Núñez de Cáceres a emprender la llamada Independencia Efímera.
Como continuación de las Fiestas Patrias del Perú y por los vínculos de amistad entre ambos pueblos, un grupo de entusiastas organizadores, entre ellos Carlos Hernándo Castro, Geo Ripley, Joel Gonell, Brenda Pérez, Nardo Minier, Verónica Sención, Mercedes Ricourt, José Sejo, Ana María Henríquez y Roxanna Dourthe, con el apoyo de diversas instituciones y fundaciones, han desarrollado en el Colegio Dominicano de Artistas Plásticos (CODAP) una interesante jornada que incluyó un acto inaugural con la presencia del embajador del Perú en República Dominicana Gustavo Lembcke Hoyle, un ciclo de conferencias y una exposición colectiva de artistas dominicanos y peruanos que se mantiene vigente.
En ese marco, presenté una charla sobre la arquitectura dominicana y peruana del período colonial que abarcó el análisis del urbanismo y la arquitectura religiosa, militar, civil y doméstica de ambos espacios culturales, cuyo contenido resumido será expuesto en el presente artículo.
El proceso de colonización de América fue iniciado en la isla de La Española. La primera ciudad de trazado europeo en el Nuevo Mundo fue La Isabela, fundada en 1494 en la costa norte. En 1496, Bartolomé Colón inició la construcción de la ciudad de Santo Domingo en la margen oriental del río Ozama.
Ya en 1502, Nicolás de Ovando la trasladó a su enclave actual, en la orilla occidental. La ciudad de Santo Domingo fue desarrollándose con un plano de damero, calles orientadas norte-sur, este-oeste y dos plazas principales: los actuales parque Colón y plaza España. Las calles Las Damas e Isabel la Católica poseen varias de las primeras edificaciones de relevancia, desarrolladas en este espacio urbano, que poseía desde el siglo XVI con un sistema de acueducto y alcantarillado.
Entre los más importantes edificios realizados en nuestra Ciudad Colonial se encuentran diferentes iglesias y conventos, de los que he escrito la fecha aproximada de inicio de su fabricación: convento de Santo Domingo (1532), el convento de San Francisco (1541), la Iglesia de Las Mercedes (1555), la Iglesia- convento Regina Angelorum (1650), la Iglesia de los Jesuitas (1714), así como la Santa Iglesia Catedral Nuestra Señora María de la Encarnación (1512).
Entre las construcciones de carácter doméstico, civil y militar se destacan la Casa del Cordón (c. 1503), la Casa del Tostado (1520), el Hospital San Nicolás de Bari (1533), el Palacio de Casas Reales (1511), el Alcázar de Colón (1511), la Fortaleza Ozama (c. 1505).
En sentido general, todos ellos se caracterizan por el uso de la piedra coralina, el mampuesto y el ladrillo, el techo de madera en las casas, palacios y algunas iglesias. En los edificios domésticos predomina la fachada simple, con uno o dos pisos, techos de armadura en madera cubiertos de tejas y un patio central que les da frescor y gracia.
Las construcciones religiosas poseen de tres a cinco naves y un plano de cruz latina. La mezcla de estilos es evidente a través de la presencia de elementos del gótico isabelino, del Renacimiento plateresco español imbricado con arte mudéjar. Es escasa la presencia de un barroco tardío en edificaciones como la Iglesia de los Jesuitas, actual Panteón Nacional.
El Perú colonial tuvo un proceso constructivo más tardío. La ciudad de Lima, su actual capital, fue fundada en 1535, aunque ciudades de origen incaico como Cuzco tuvieron sus comienzos desde el siglo XIII.
En el caso del Virreinato del Perú, el plano de damero, impuesto por las Leyes de Burgos, se aplicó con facilidad en las nuevas ciudades costeras y llanas, mientras que en localidades andinas, entre ellas Cuzco, tuvieron que adaptarse no solo a la topografía accidentada del terreno, sino a la existencia previa de espacios urbanos de calles serpenteantes y edificios de muros ciclópeos.
Desde muy temprano, la arquitectura peruana se destacó por su originalidad y magnificencia, observables en las hermosas fachadas donde aparecen los típicos balcones cerrados o de cajón, el uso de la quincha tradicional de influencia indígena para aligerar las bóvedas y la utilización de la piedra volcánica, mucho más resistente y susceptible a la talla que nuestra piedra coralina.
Entre las construcciones religiosas más interesantes de Perú está el Convento de Santo Domingo, construido sobre el Coricancha, templo incaico dedicado al sol. Encima de ruinas de muros de piedra volcánica, se alza un templo de plano basilical de tres naves y un claustro, realizados en cantería, adobe y ladrillos siguiendo patrones europeos.
Las grandes catedrales de Lima, el Cuzco y Arequipa, aunque con sus diferencias, tienen en común sus grandes dimensiones, la mezcla de estilos que incluye el barroco andino con influencia indígena, el gótico y el Renacimiento plateresco, su plano de cruz latina con cinco naves y una bóveda con arcos cruceros apuntados y formeros de medio punto.
Sus hermosas casas como el Palacio de Torre Tagle (1533-1535) se distinguen por los balcones cerrados que otorgan intimidad al espacio interior, por el zaguán de acceso, la presencia de alfiz o paño decorativo muy recargado en las portadas, así como por los techos y patios centrales de influencia mudéjar.
La imponente fortaleza del Real Felipe en el puerto de El Callao es una de las construcciones militares más importantes de la América colonial y Patrimonio de la Humanidad. Con 90 mil metros cuadrados de extensión, presenta una planta pentagonal, custodiada por cinco baluartes de plano rómbico y dos hermosas torres cilíndricas. Por su poder defensivo, fue el último reducto controlado por España durante la independencia del Perú.
Entre las construcciones civiles importantes se encuentra la Casa de la Moneda, cuyo proceso constructivo fue iniciado en 1635, siendo la primera ceca sudamericana. Posee dos pisos y una alta techumbre, sostenida por vigas de madera. Luego del terremoto de 1746 que afectó Lima, fue remodelada en estilo neoclásico.
Con diferencias en dimensiones, tipos de fachadas, materiales y estilos constructivos predominantes, la arquitectura colonial dominicana y la peruana se hermanan en el uso del plano reticular o de damero aplicado al diseño urbano, en la influencia del gótico tardío, de lo mudéjar, del estilo plateresco, en la adaptación al clima y el uso de piedras y materiales locales.
República Dominicana y Perú son dos países hermanos, vinculados por un pasado con grandes similitudes, que se sienten orgullosos de sus raíces, que buscan cada vez mayores espacios de confraternidad e intercambio cultural y preservan con amor el patrimonio arquitectónico del período colonial.