María Fals
La autora es crítica de arte
Gerardo Murillo, conocido artísticamente como Dr. Atl, fue un artista mexicano nacido en Guadalajara, Jalisco el 15 de agosto de 1864 y fallecido en 1964. Vulcanólogo, geólogo, filósofo y periodista es una de las personalidades más interesantes de las artes visuales de Latinoamérica.
Su seudónimo, Atl, es un término que en lengua náhuatl significa agua. Cuando tenía diecinueve años comenzó a estudiar pintura con el artista Felipe Castro, posteriormente continuó con Félix Bernardelli y más tarde estuvo en la Academia de San Carlos en Ciudad México.
A los veintidós años se marcha con una beca a realizar estudios en Europa, recorriendo varios países como Inglaterra, Francia, España, Alemania e Italia y formándose no solo como artista, sino como filósofo, complementando sus conocimientos con estudios de derecho penal, psicología y sociología.
A su retorno a México trabajó en San Carlos clasificando y restaurando obras de la colección de esta institución. Desde esta posición, abogó por el respeto y acercamiento al arte popular por parte de los artistas que se formaban en esta Academia.
En 1910 estalló la Revolución Mexicana con la que se logró derrocar la dictadura de Porfirio Díaz. Este suceso relevante culminó con el gobierno de Lázaro Cárdenas (1934-1940) durante el cual se nacionalizó el petróleo y se realizó una Reforma Agraria.
En este período complejo se destacó la figura de José Vasconcelos, quien fuera Secretario de Educación Pública durante los años 1921 a 1924 y que propició el desarrollo de un arte mural que exaltara los valores nacionales, destacando los temas identitarios y la historia patria.
En 1911 Dr. Atl viajó nuevamente a Europa, fundando en Francia la Liga Internacional de Escritores y Artistas y el Periódico Action d’ Art. Volvió a México en 1913 por sus ideales cercanos a los de la Revolución y a partir de 1914 pasó a dirigir la Academia de San Carlos, actualmente Academia de Bellas Artes de México, modernizando los planes de Estudio e impulsando a sus discípulos como José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros a pintar murales y a dejar a un lado el academicismo tradicional.
Dr. Alt visitó desde temprana edad los volcanes de México, actividad que tiene que dejar al perder su pierna derecha a consecuencia de sus peligrosas exploraciones en terrenos aún calientes por la lava. Las montañas y volcanes son frecuentemente representados en sus pinturas, sea con una visión cercana o panorámica a través de sus “aeropaisajes”.
Dr. Alt también es conocido por la elaboración de su “Atl-Color”, donde crea pigmentos a través de la mezcla de cera, resina y petróleo que permitía una coloración brillante y al mismo tiempo terrosa. Por su amplia labor artística le fue otorgado el Premio Nacional de Bellas Artes en 1958.
Entre sus obras llama la atención un libro que escribió e ilustró llamado «Cómo nace y crece un volcán» publicado en 1950, donde describe sus experiencias y exploraciones del curioso volcán Paricutín, nacido en 1943 en medio de un campo de maíz. Dr. Atl compró el terreno donde surgió el volcán para poderlo estudiar científicamente, describir y pintar.
Dentro de sus pinturas más importantes se encuentran “Paisaje Boscoso” (1920), El “Retrato de Nahi Olín” (1922), “El Izta desde el Popo” (1932) “El Valle de México desde la carretera de Cuernavaca” (1955) y “Cráter y Vía Láctea (1960).
Su obra en general se caracteriza por el uso de perspectivas curvilíneas, por sus fuertes empastes, por la fuerza e inmediatez de sus representaciones paisajísticas y la expresividad de sus retratos. Dr. Atl fue sin dudas un genio polifacético de alcance universal y un renovador de las artes de su México natal al que tanto amó.