María Fals
La autora es crítica de arte
Los pueblos originarios de América son aquellos cuyos ancestros habitaron el continente americano antes de la llegada en 1492 de Cristóbal Colón y los conquistadores españoles. Se caracterizan por su diversidad, y su desarrollo se produjo en contextos espaciotemporales distintos.
En Norteamérica se ubicaron los iroqueses, los siux, los apaches y los navajos, en Mesoamérica estuvieron los zapotecas, mayas y los aztecas, y en la zona andina florecieron los chimú, los nazcas, los incas. Importantes culturas se asentaron en las zonas amazónica, la cuenca del Orinoco y el área del Caribe insular y continental como los igneri, los yanomamis, los tupinambá, los shanenawá, entre otros.
La cuenca del Orinoco es el punto de origen de los pueblos arawacos, quienes poco a poco se expandieron hacia las Antillas Menores y Mayores y Sudamérica. Eran grupos pacíficos generalmente, que se organizaban en cacicazgos.
Su actividad fundamental era la agricultura del maíz, del algodón y otros productos. Con un sistema de creencias politeístas, basado en el culto a la naturaleza, fueron extinguidos como comunidades en el Caribe insular, pero elementos de su cultura aún perviven en el ADN de sus descendientes, en el lenguaje, en la culinaria, en la arquitectura rural, en las artesanías y en el arte en general.
En la actualidad se mantienen vigentes en Sudamérica y Centroamérica pueblos con lenguas arawacas como los achagua, los añu, los garífunas-que mezclan las raíces africanas y arawacas-, entre otros, que conservan su acervo cultural ancestral.
Los aportes de las culturas tradicionales caribeñas y latinoamericanas son altamente significativos, por lo que es necesario realizar actividades para expandir el conocimiento de sus aportes, como la que tuvo lugar entre el 3 y el 5 de julio de 2025 en Santo Domingo, República Dominicana.
“Sanando raíces: diálogos interculturales sobre el patrimonio originario” y la valoración de los aportes de nuestros pueblos de América fue un evento organizado por Soraya Franco, presidenta de la Fundación Caribewak, junto con Anette Dalmasi.
Se realizó con el apoyo del Viceministerio para la Descentralización y Coordinación Territorial del Ministerio de Cultura, la Dirección General de Museos, el Viceministerio de Áreas Protegidas del Ministerio de Medio Ambiente, el Centro Cultural Taíno, el Banco Popular Dominicano, la Embajada de Francia, la Embajada de Brasil y otras instituciones.
Recibió el patrocinio de la Embajada de Francia, del Banco Popular Dominicano en colaboración con el Centro Cultural Taíno Casa del Cordón y de Pro-translation, y un incentivo del Fondo Solidario de la Dirección General de Mecenazgo del Ministerio de Cultura al ser declarado proyecto de “Interés Cultural Nacional”. Fue apoyado también por diferentes empresas y organizaciones como Ron Cemí, Casa Brugal, Quisqueya Viva, Hermes Traducciones y Distribuidora Corripio.
La jornada tuvo como sede el Museo del Hombre Dominicano, ubicado en la Plaza de la Cultura de Santo Domingo y fue complementado con visitas dirigidas a la Zona Colonial, al Centro Cultural Taíno en la Casa del Cordón y a las Cuevas de Pomier.
Como parte de los conferencistas e invitados se encontraba la artista e investigadora Glicéria Tupinambá, perteneciente a la comunidad de los Tupinambá del Brasil, quien trabaja a favor de la conservación de su patrimonio, especialmente de su manto sagrado elaborado con plumas. Con sus obras, ha estado en la Bienal de Venecia 2025 y su documental sobre estas temáticas fue premiado en el Festival de Cannes de este año.

Maná Shanenawá, cacique y sanador del pueblo Shanenawá del Brasil, se hizo presente de manera activa. Trabaja con los poderes curativos de plantas medicinales y el “soplo del tabaco”. Janaina Shanenawá, de esta misma comunidad, ofreció cantos ceremoniales como el “Txana” que pudieron ser disfrutados por los asistentes.
Participó André Delpuech, Conservador General del Patrimonio francés e investigador del Centro Alexandre-Koyré-EHESS, quien se especializa en la arqueología del Caribe. De República Dominicana estuvieron importantes investigadores e intelectuales como Bernardo Vega, Carlos Andújar, Manuel García Arévalo, Soraya Franco, Dagoberto Tejeda, Edwin Espinal, Domingo Abreu, Soraya Aracena, Genaro Reyes, Ruth Pión, Ramón Guillén y Evelyn Cáceres.
Entre los artistas invitados estuvieron Wanayrán Álvarez Angerer, del pueblo garífuna de Honduras, perteneciente a la organización “Mujeres por las artes”, Irka Mateo, ceramista y músico, que trata la temática aborigen, José Duluc, músico percusionista, que trabaja las raíces musicales afrocaribeñas, Geo Ripley, artista e investigador dominicano, especializado en el estudio de las culturas afrocaribeñas e indígenas, Juan Francisco Puello, educador y artista destacado, presidente de la Fundación “Lucho por un sueño” y Roldán Mármol, músico, sociólogo y presidente de la Fundación Cultural Cofradía.
El desarrollo de esta jornada se centró en áreas temáticas como “La ancestralidad viva: Patrimonio, memoria, espiritualidad y re-existencia”, “Los desafíos del reconocimiento. “El Territorio, los Derechos y la Memoria” y “El territorio vivo: Experiencia del Patrimonio In situ” que incluyó la visita a las cuevas de Pomier para apreciar el arte rupestre taíno y su vinculación con el mundo espiritual.
Esta fue una experiencia cultural, inmersiva y espiritual, donde el legado vivo de la raíz amerindia siempre estuvo vigente, demostrando que el Caribe y Latinoamérica son uno en su diversidad y que, por su importancia y significado, debemos preservar sus aportes fundacionales, que son parte de nuestras identidades regionales y nacionales.