María Fals
La autora es crítica de arte

Rafael Polanco es un joven talento dominicano oriundo de Cotuí. Sus creaciones, cargadas de onirismo y belleza, demuestran que es un artista consumado.
El 4 de diciembre a las 6.30 de la tarde, en Rezidenza, Piantini, Distrito Nacional de Santo Domingo, Rafael Polanco de León inauguró su muestra individual “Más allá de la realidad”. En ella, sus obras pictóricas se integran perfectamente al diseño de interiores, creando un ambiente de armonía y espacialidad con criterio de arte único.
La curaduría de esta exposición fue realizada por la maestra, crítica de arte y artista visual Sayuri Guzmán, la organización del evento por la arquitecta Diala Cornielle y colaboradores. El texto curatorial y la parte crítica fueron realizados por la maestra e historiadora del arte María Fals. A esta exposición invitan Rafael Polanco Art, dl Studio & Dicor Architecture.
Rafael Polanco es un joven talento dominicano oriundo de Cotuí. Sus creaciones, cargadas de onirismo y belleza, demuestran que es un artista consumado. De pocas palabras, pero con un mundo interno sumamente rico, se expresa a través de símbolos personales donde las figuras, las luces y las sombras se fusionan para trasladarnos a un espacio atemporal.
Rafael estudió inicialmente en la Escuela de Bellas Artes de Cotuí, donde fue alumno de Dalis Jaquez. Posteriormente, estudió Publicidad en la Facultad de Artes de la UASD. Allí recibió clases de historia del arte con Elena Litvinenko, de estética con Odalís Pérez, de artes con Dionisio de La paz, Román Castillo, Julián Amado y Leonardo Durán, entre otros maestros que recuerda con admiración y respeto.
En cuanto a los estilos que lo influyen, su obra puede ubicarse en el contexto del arte postmoderno actual, que conjuga pasado con presente. Su manejo de la luz y los escorzos de sus figuras recuerdan al arte manierista y al barroco, la estructura ternaria, el manejo anatómico y la búsqueda de la armonía y la belleza en sus lienzos, evocan al Renacimiento y al academicismo posterior.
La conjunción de elementos que en la vida real son imposibles de unir son de clara impronta surrealista y la captación de la veracidad de cada objeto es, sin dudas, una característica del realismo, e incluso, del hiperrealismo. Sin embargo, el artista no imita, ha encontrado un modo maravilloso y propio de decir y de crear, de ser y de trascender.
Desde el punto de vista simbólico sus caballos nos incitan a la libertad, su manzana trae a la memoria el Pecado Original, sus figuras, que nos dan la espaldas o esconden su rostro, transmiten los secretos de la soledad. Los peces y el mar derramados son un referente del infinito, del fluir de la conciencia más allá de los límites que pretenden apresarnos. Los laberintos son angustias, búsquedas, caminos que transitar.
El manejo exquisito de un colorido variado y acorde con cada temática, el trabajo excelente de las texturas, sus las líneas curvas y a la vez firmes, demuestran la habilidad técnica y el buen gusto de este artista, capaz con sus creaciones de ir de lo caribeño a lo universal, de su mundo individual a la experiencia colectiva.
Los cuadros de Rafael Polanco, generalmente realizados en gran formato, han evolucionado de una etapa donde la relación figura fondo era más compleja hacia un período más sintético y generalizador. Todas sus obras provocan placer estético y anhelos de indagar en su polisemia, llevándonos de la fantasía a la realidad, a descubrirnos a nosotros mismos en el espejo mágico del arte.
