Fue asistente personal de la ex primera dama de Estados Unidos Jacqueline Kennedy; se encargaba de su ropa y de acompañarla en sus viajes internacionales. Este 18 de marzo se cumplen 11 años de su fallecimiento

En ocasión de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, reconocemos a la dominicana que acompañó a los Kennedy -John kennedy y Jacqueline Kennedy- durante seis años, dos de estos en la Casa Blanca.
Providencia Ferrera Paredes, fue asistente personal de la ex primera dama de Estados Unidos Jacqueline Kennedy; se encargaba de su ropa y de acompañarla en sus viajes internacionales.
Nacida en San Pedro de Macorís, acompañó a los Kennedy en su estancia en la presidencia (1961-1963) y viajó con ellos por todo el mundo.

En 1948 llegó por primera vez a Estados Unidos, vinculada al servicio doméstico en Washington, en una era dominada por la presencia diplomática dominicana en la capital estadounidense y por redes de empleo doméstico que facilitaban la inserción de mujeres migrantes. Ese fue su inicio con los Kennedy, Paredes se integró el personal doméstico cercano a Jacqueline, hasta que se convirtió en su mano derecha..

De 1959 a 1965, Paredes fue la mujer detrás de Jackie Kennedy, además pendiente a sus compromisos y atendiendo sus llamadas. Coordinaba con los diseñadores y elegía su ropa. La ayudaba con su acento español. Era la mano derecha de Jackie. Y era su amiga.

Paredes dijo a Fox News que fue ella que eligió un traje rosa de Chanel y un sombrero a juego, que lució Jacqueline el día del asesinato de u esposo, ahora recordados con nostalgia en las fotografías del 22 de noviembre de 1963.
Cuando Jacqueline Kennedy regresó a la Casa Blanca a la mañana siguiente, Paredes tomó el traje —manchado con la sangre del presidente—, lo metió en una bolsa y lo escondió.
«Ella siempre confió en mí», declaró Paredes en una ocasión a Fox News. «Siempre estábamos juntos».
Ferrera Paredes murió el 18 de marzo de 2015 a causa de complicaciones cardiacas en un hospital de Washington «rodeada de familiares y amigos» . Tenía 90 años de edad.
Tras la muerte de John F. Kennedy en Dallas, continuó trabajando temporalmente con Jacqueline en su nueva residencia, en Nueva York.
Finalmente decidió regresar a Washington D.C., donde vivía su familia, aunque mantuvo la amistad con los Kennedy.
