María Fals
La autora es crítica de arte
El Guernica constituye un fuerte recordatorio de lo que es la guerra y sus consecuencias. Que las palomas, con sus alas desplegadas, continúen volando para siempre sobre el cielo de la fe y la esperanza.
Pablo Picasso (1881-1973) fue un pintor español cuya obra es un resumen de algunos de los principales movimientos de las vanguardias artísticas del siglo XX. De formación académica en su país natal, viajó a París, donde se vinculó al postimpresionismo en sus etapas azul y rosa y fundó junto a Georges Braque el cubismo, haciendo homenaje a la geometrización cézanniana y al arte africano, vinculándose posteriormente de forma transitoria al surrealismo.
Una etapa muy significativa en su vida y en su arte es la de la Guerra Civil Española (1936-1939). Radicado en Francia, vio desde lejos, pero de forma empática los sucesos que estaban ocurriendo en su tierra natal. Los reflejó simbólicamente en diferentes obras donde pintó mujeres llorando y en su Guernica, donde mostró el horror de la guerra y la muerte de civiles por los bombardeos aéreos.
En el Guernica representó artísticamente los sucesos del 26 de abril de 1937 en la aldea vasca de Guernica, donde fue bombardeada la población civil en medio de un conflicto bélico interno con apoyo internacional para ambos bandos. Esta obra de gran formato (776,6 cm X 349.3 cm) fue terminada en solo dos meses, entre mayo y junio de 1937 y no representa de forma realista los hechos, sino que su mensaje va a adquirir dimensiones generalizadoras y atemporales.
Desde el punto de vista compositivo, la obra posee una estructura ternaria, que la acerca al arte académico e historicista. A la derecha, se observa a través de una ventana una mujer que alza los brazos hacia el cielo. A la izquierda una madre sostiene en brazos a su hijo muerto y su boca abierta lanza un mudo grito de desesperación hacia el cielo. Sobre ella un indiferente y poderoso toro se alza impávido sobre el desastre.
En el centro nos conmueve un conglomerado de figuras, que se superponen en un caos ordenado e impactante. Un caballo fragmentado relincha su horror al viento, la cabeza de una mujer emerge a través de un vano mientras su brazo sostiene un candil, con el que trata de iluminar lo oscuro. Encima, un ojo-lámpara también intenta dar luz a los acontecimientos cuando una figura empequeñecida trata de huir despedazada. En el suelo, fragmentos de un guerrero son la base de un triángulo escaleno, pasando casi inadvertida una de sus manos donde anidan una espada rota y una pequeña flor.
En esta obra se conjugan dolor y empatía, pacifismo y un excelente dominio técnico, mezclando lo onírico del surrealismo, la distorsión del expresionismo y la geometrización y fragmentación del cubismo. Esta obra actualmente está en el Museo Reina Sofía, en Madrid, en la sala dedicada a la Guerra Civil Española, que sirve de marco escenográfico a un mensaje perdurable.
En 1949, en el marco del Congreso por la Paz realizado en París, Francia, Picasso realizó varios dibujos de palomas. Una de estas obras sirvió para el diseño del cartel de este encuentro antibelicista, que se desarrolló en el contexto de una naciente Guerra Fría en la que se estaban olvidando las consecuencias de la II Guerra Mundial, que había concluido cuatro años antes con las explosiones atómicas en Hiroshima y Nagasaki.
La paloma blanca es un símbolo ancestral de paz, de pureza, de esperanza y de amor. En la tradición judeocristiana fue el ave que avisó a Noé que había tierra habitable después del castigo del diluvio; en el cristianismo es la representación del Espíritu Santo, en la Regla de Ocha africana y afrocaribeña, está consagrada a Obbatalá, el orisha de la paz y de la creación.
La Paloma de Picasso es un símbolo universal y artístico de la convivencia y el amor, del equilibrio y la trascendencia del Espíritu, muy necesarios para la felicidad y la supervivencia de la especie humana. El Guernica, sin embargo, constituye un fuerte recordatorio de lo que es la guerra y sus consecuencias. Que las palomas, con sus alas desplegadas, continúen volando para siempre sobre el cielo de la fe y la esperanza.