Domingo Abreu
El autor es vicepresidente y miembro clave de la Fundación Futuro Cierto
El fin de semana del 7 y 8 de febrero fue muy productivo para La Mini-Facultad, en Rancho la Guardia de la Fundación Futuro Cierto pues tuvimos con nosotros a Tomoya Yamauchi, un experto japonés en suelos cultivables; y a Luisa Castillo, directora del proyecto Ecoaldea Casa Verde, en La Vega.
Fundación Futuro Cierto tiene como misión mejorar la calidad de vida a través de soluciones de vivienda y educación, con proyectos que incluyen la construcción de salas de tareas.
Tuvimos la oportunidad de realizar una práctica amplia, muy completa y participativa, durante la cual los y las miembros de la Mini-Facultad trabajaron directamente con la tierra, aprendiendo una nueva metodología de siembra que permite un mayor aprovechamiento del tiempo y del espacio.
Primero tuvieron un encuentro de preparación física dirigido por la profesora Luisa Castillo. Luego, el profesor Yamauchi explicó el proceso que seguirían ya en el espacio escogido.
Ya en el campo, se procedió a la limpieza del área escogida para la práctica

Se procedió entonces a liberar de rocas la superficie del espacio y a colectar hojas secas, ramas secas delgadas, arbustos verdes y materiales orgánicos de desecho de las casas, para lo que se organizaron dos grupos.

Se delimitó un espacio para excavarlo hasta una profundidad de 30 centímetros.

Durante la excavación el profesor Yamauchi explicaba algunas características del método que se estaba utilizando.

Listo ya el hueco, se procedió a rellenarlo con capas diferenciadas de hojas secas, ramas, enredaderas terrestres verdes y los desechos orgánicos colectados entre los vecinos. Puestos ya los materiales orgánicos, se continuó con otra capa de ramas más finas.

Durante esa parte de la práctica, los niños y niñas tuvieron la oportunidad de entrar en un contacto muy íntimo con la tierra, pues debieron separar las piedras manualmente y desmenuzar los terrones con sus manos, un momento en que el silencio se hizo partícipe mientras ellos sentían que una experiencia poco común les rodeaba.

Finalmente, después de cubrir totalmente y a ras del suelo la excavación, se procedió a cubrirlo con hojas secas de plátano para evitar la resequedad.

Ya en la noche tuvimos dos cumpleaños: de los niños Mónica (13 años) y el de Julianni (10 años).

