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Hawái como Puerto Rico fueron incorporados a Estados Unidos tras procesos de ocupación que implicaron pérdida de soberanía, control externo sobre la tierra y transformaciones profundas en sus estructuras sociales y culturales.
En el Super Bowl 2026, celebrado el pasado domingo, en el Levi’s Stadium en California, desde un escenario de plantación de bananos, sentado en una silla similar a la de la cubierta del álbum ‘Debí tirar más fotos’, de la estrella de la noche, Bad Bunny, el también boricua Ricky Martin hizo presencia para cantar el reivindicativo ‘Lo que le pasó a Hawaii.
A pesar de ser políticamente correcta, la actuación estuvo cargada de mensajes, como los residentes de las zonas más pobres de Puerto Rico bailando su reguetón, o los postes eléctricos que rodeaban al ‘conejo malo’ mientras sujetaba una bandera de su país y cantaba ‘el Apagón’.
¿Qué hay detrás de la canción ‘Lo que le pasó a Hawaii.’?
La canción forma parte del más reciente álbum de Bad Bunny, trabajo que le valió el Grammy a Mejor Álbum, convirtiéndose en el primer artista latino en obtener ese galardón en esa categoría.
Aunque breve dentro del espectáculo, la elección del tema introdujo un mensaje que va más allá del entretenimiento.
‘LO QUE LE PASÓ A HAWAii’ aborda la gentrificación, la privatización del territorio y el desplazamiento de comunidades locales en Puerto Rico, utilizando a Hawái como referencia histórica y política.
La comparación entre ambos archipiélagos no es casual, esto dado que tanto Hawái como Puerto Rico fueron incorporados a Estados Unidos tras procesos de ocupación que implicaron pérdida de soberanía, control externo sobre la tierra y transformaciones profundas en sus estructuras sociales y culturales.
En el caso de Hawái, la caída de la monarquía a finales del siglo XIX y su posterior anexión marcaron el inicio de un proceso de despojo para la población nativa. Puerto Rico, tras la guerra de 1898, mantiene hasta hoy un estatus político que en ocasiones es descrito como colonial.
La canción denuncia cómo espacios tradicionalmente comunitarios como playas, ríos, o los barrios pasan a manos privadas, mientras la población local queda excluida.
El tema también incorpora elementos culturales como el “lelolai”, un canto tradicional puertorriqueño, que funciona como afirmación identitaria.
