María Fals
La autora es crítica de arte
Sus obras han recorrido Perú, Honduras, Brasil, Colombia, España, Filipinas, Francia, México, EE. UU e Italia y varias de ellas se encuentran ubicadas en importantes colecciones privadas de Estados Unidos, Puerto Rico, Japón, España y República Dominicana.
Mercedes Ricourt es médico pediatra, psicólogo clínica, terapista familiar y una gran artista visual. Arte, ciencia, espíritu, exploraciones formales y conceptuales, innovación, delicadeza, profundidad de ideas, buena técnica y lirismo se conjugan en su arte que convoca a la paz.
Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes como estudiante libre. Hizo cursos de cerámica y de grabado en la ENAV con los maestros japoneses Shigetake Nishio, Shigeo Yamauchi e Hideto Nozaki. Estudió pintura y dibujo con el maestro Ricardo Germán, así como Arteterapia en Altos de Chavón.
Realizó otros cursos de arte con Cecilia Casamayor, Darío Álvarez Basso y Silvio Reyes. También cursó Restauración con el arquitecto Miki Vicioso. Ha sido profesora de dibujo del Taller de Artes de Daisy Pimentel. Es miembro del CODAP, institución donde ha ocupado diversos cargos directivos.
Ha recibido importantes reconocimientos tanto en la esfera científica como en la artística. Embajadora del arte de América, fue seleccionada en la 29 Bienal de Artes Visuales por su políptico en cerámica titulado “Visión Actual”, donde conjuga lo onírico con una visión crítica sobre varios problemas que aquejan a nuestra sociedad.
Ha participado en más de ciento ochenta exposiciones colectivas tanto nacionales como internacionales, algunas de ellas han estado dirigidas a incentivar el cultivo del arte en los miembros del Colegio Médico Dominicano. Pintó, junto a otras artistas, mascarillas durante el período de la COVID 19 en una iniciativa desarrollada por las fundaciones “Sacha Tebó” y “Manos Arrugadas” bajo el lema “Ayúdanos a Protegernos”.
Sus obras han recorrido Perú, Honduras, Brasil, Colombia, España, Filipinas, Francia, México, EE. UU e Italia y varias de ellas se encuentran ubicadas en importantes colecciones privadas de Estados Unidos, Puerto Rico, Japón, España y República Dominicana.
Entre las exposiciones individuales que ha presentado se encuentran “Reflexión” en el Hotel Crowne Plaza de Santo Domingo, “La Búsqueda” en el Museo del Hombre Dominicano” y la exposición virtual “Con la mano izquierda”, desarrollada a partir de hermosos trabajos creados por ella a raíz de un fuerte accidente, que demuestran su resiliencia y sus habilidades motrices en ambas manos.
En su arte, la presencia constante es la naturaleza, la reflexión sobre el “Ser” diversificado en la maternidad y la paternidad, en el legado, en la simbiosis entre mundo natural y espiritual, donde lo humano, las plantas, los animales y la presencia de Dios está en cada toque de sus pinceles, en la arcilla que recubre visillos transparentes, en la suavidad de sus matices y en un algo indescriptible que se siente al apreciar cada una de sus creaciones artísticas.
Mercedes Ricourt cultiva con igual acierto la cerámica y las técnicas mixtas donde incluye atrevidos collages como en su obra “La Prueba”, en la que mezcla academia y ancestralidad, redimidas por el poder del fuego que todo lo transforma. Desarrolla el grabado en diferentes técnicas que van desde el aguafuerte hasta la colografía, se recrea ampliamente en el desarrollo de la pintura al óleo, la acuarela, la pintura acrílica y el dibujo.
En sus diversas facetas, va de lo figurativo a lo abstracto, de lo hiperrealista a lo sígnico, de lo surreal a lo evidente, de lo costumbrista a lo universal, de los pequeños a los grandes formatos, de lo analítico a lo sintético. En sus retratos de de niños capta todo su parecido físico y su emocionalidad; en sus fusiones paisajísticas entre hombre y naturaleza nos conduce hacia lo sublime.
Imbrica conceptualmente reflexiones filosóficas con cotidianidad, la naturaleza humana con la divina, el aquí y el ahora con lo que nunca muere. En su arte y en su vida, esta artista muestra que lo leve y lo discreto poseen una profundidad intrínseca, que lo bello y lo verdadero no son sinónimos de ruido, de grito, de explosión catártica, sino que aquello que permanece y se prolonga en el tiempo es lo que necesariamente triunfa.
Observar el arte de Mercedes Ricourt es otra forma de relacionarse con el mundo, con los seres humanos, de sentir como la artista puede tocar nuestras conciencias con el gesto leve, amable y reflexivo que la caracteriza, convocándonos al cuidado del entorno natural, de nuestras familias, de nuestros descendientes, del árbol, del curso limpio de esa agua que está presente también nuestros cuerpos perecederos como receptáculos materiales y temporales de la vida eterna.