Tras el agobio de una época de titulares escandalosos, audiencias televisadas y una exposición mediática devastadora, Amber Heard ha optado por el silencio, la maternidad y una vida alejada de los focos en Europa.
A casi tres años del veredicto final en el juicio por difamación que enfrentó contra Johnny Depp, la actriz estadounidense reconstruye su vida en Madrid, rodeada de sus hijos y con la mirada puesta en el futuro.
La historia que llevó a Heard a replantearse su vida pública comenzó en 2016, cuando pidió el divorcio del actor Johnny Depp alegando abuso verbal y físico.
El conflicto legal escaló en 2022 con un juicio por difamación iniciado por Depp en Virginia, tras la publicación de un artículo en The Washington Post en el que Heard se describía como “una figura pública que representa el abuso doméstico”, sin mencionar a su exmarido por nombre.
El jurado determinó que Heard debía pagarle a Depp 15 millones de dólares en daños, aunque la jueza Penney Azcarate redujo la cifra a 10,35 millones por límites legales estatales. Al mismo tiempo, Heard ganó una de sus contrademandas, obteniendo una compensación de 2 millones de dólares.
A finales de 2022, ambas partes llegaron a un acuerdo: Heard pagaría un millón de dólares, y Depp destinaría esa suma a organizaciones benéficas.
“Hice este acuerdo después de perder la fe en el sistema legal estadounidense, donde mi testimonio sirvió de entretenimiento y fue objeto de burlas en las redes sociales”, escribió Heard al anunciar el acuerdo, según PEOPLE.
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