Margarita Quiroz
La autora es periodista directora de elDigital.com.do
Esta semana, el Vaticano, bajo el liderazgo del papa León XIV, mandó ‘señales’ de tal encrucijada, su postura crítica contra la ofensiva militar iniciada el 28 de febrero de 2026, descrita como un conflicto que «no es bendecido por Dios», va más allá de una enérgica intervención diplomática y moral.
Mientras Estados Unidos e Israel demuestran su poderío contra Irán, el mundo sufre lentamente su impacto. En consecuencia, ya algunos países han definido una proyección estratégica a manera de saber qué hacer en caso de que el conflicto bélico se extienda, otros, ni siquiera cuentan con un borrador, por lo que su gente viven el día a día, informada pero no preocupada, en una especie ‘de Belén con los pastores’.
La crisis es real y de horizonte indefinido. No se trata solo de un enfrentamiento entre países lejanos: es un evento que redefine el equilibrio global y que tiene consecuencias reales para nosotros los latinoamericanos.
Vivimos una nueva etapa de tensiones globales, las decisiones de grandes potencias, directa o indirectamente, nos afectan, lo recomendable es comenzar a actuar, de manera individual, siendo juiciosos, cautos con el gasto y tomas de decisiones.
Estos no son tiempos de tirar el dinero, ni de salir a buscar nada a la calle; a diario nos enteramos de las lamentables noticias de empresas y emprendimientos quebrados. Simplemente, los poderosos tienen ‘el juego trancao’ y ante la falta de movimientos de fichas, el mundo seguirá de rodillas.
Esta semana, el Vaticano, bajo el liderazgo del papa León XIV, mandó ‘señales’ de tal encrucijada, su postura crítica contra la ofensiva militar iniciada el 28 de febrero de 2026, descrita como un conflicto que «no es bendecido por Dios», va más allá de una enérgica intervención diplomática y moral.
La expresión del Sumo Pontífice fue contundente: «Unos pocos tiranos destruyen el mundo», dijo en el contexto de un encuentro por la paz en Bamenda, una región en guerra civil, desde hace una década, ubicada en el noroccidente de Camerún, país de África Central .
