María Fals
L,a autora es crítica de arte
El próximo 17 de marzo de 2026, se iniciará un diplomado virtual en “Marketing y habilidades blandas para artistas”, guiado por los facilitadores maestro Carlos Hernando Castro, María Fals, M.A. y el Coach Marcos González
En la Antigüedad, en las culturas mesopotámica y egipcia, los artistas eran considerandos artesanos hábiles capaces de fabricar objetos bellos para rendir culto a los dioses o para ser utilizados en las actividades cotidianas diversas. En el campo de la arquitectura trascendió el nombre de Imhotep, arquitecto, matemático y médico, que diseñó la pirámide escalonada de Saqqara construida a mediados del segundo milenio antes de Cristo.
En la Antigua Grecia, los nombres de grandes artistas pasaron a la historia como es el caso de los escultores Mirón, Policleto, Fidias y Praxíteles. En Atenas, el filósofo Platón consideraba que la belleza estaba unida al bien y la verdad y el gran Aristóteles atribuía al arte un valor cognoscitivo, vinculando lo bello al orden y la medida.
Ya en la Roma Antigua, los nombres de los escultores no trascendieron tanto. Se conservan algunos como el de Pasiteles y el del arquitecto Apolodoro de Damasco, posible diseñador de la Columna Trajana, que se apoyó en un maestro anónimo para esculpirla.
Los romanos hicieron varias copias de obras griegas y existió un importante mercado del arte con coleccionistas que adornaban sus villas con obras provenientes de Grecia, de Egipto y de todo el mundo dominado por el imperio romano. Cayo Mecenas, consejero del emperador Augusto, protegió a los artistas e intelectuales de este período. De su nombre nace la denominación de mecenas para los protectores de los artistas y de su arte.
En la Edad Media y el Renacimiento el mecenas podía ser una persona, un grupo familiar o institucional como la Iglesia. Los mecenas, que se hicieron aún más importantes en el Renacimiento, patrocinaban al artista, adquirían y coleccionaban sus obras a través de encargos. Los Médici y los Sforza han quedado como ejemplos no olvidados del mecenazgo.
En Holanda, en el siglo XVII, se pudo desarrollar un mercado del arte sin intermediarios. Los artistas poco a poco comenzaron a vender directamente sus obras-fundamentalmente paisajes y naturalezas muertas- en ferias y mercados.
En el siglo XVIII aparece el marchand o marchante, intermediario comercial entre el artista y el público que compra su obra. Se dedica a descubrir talentos, a promover y negociar sus obras. El marchand no necesariamente debe ser un galerista ya que puede trabajar de forma libre sin necesidad de poseer un espacio propio de exhibición. Una obra que demuestra la transición del mecenazgo hacia la presencia del marchand es la pintura de Antoine Watteau titulada “La Muestra de Gersaint” que representa el interior de la tienda de la persona que vendía sus obras.
En los siglos XVIII y XIX comienzan a desarrollarse las casas de subastas como es el caso de Sothebys’s, fundada en 1744. En este período eran los grandes Salones los que dictaminaban qué era el buen arte, predominando el academicismo neoclásico en el gusto de los compradores. A esto se enfrentaron artistas de estilos renovadores como el romanticismo, el realismo, el impresionismo y el postimpresionismo, quienes lentamente se abrieron camino en el mercado del arte.
En el siglo XX, las primeras vanguardias atravesaron la incomprensión del mercado, fomentándose aún más la leyenda del artista bohemio e incomprendido. Son los casos de Amadeo Modigliani, los miembros del grupo alemán El Puente y del Pablo Picasso de la etapa azul. Sin embargo, marchantes como Ambroise Vollard, inmortalizado en una obra cubista del propio Pablo Picasso, Paul Rosemberg, promotor de Matisse y coleccionistas como Gertrude Stein, fomentaron el gusto por la nueva estética y la venta de obras de arte de estas tendencias.
A mediados del siglo XX fue muy importante el papel de Salomon Guggenheim, coleccionista y filántropo norteamericano, creador de la Fundación Guggenheim, al que se le dedicó el museo que lleva su nombre en Nueva York. También está su sobrina Peggy Guggenheim, quien fuera una importante promotora de la obra de Jackson Pollock. Ambos, Salomon y Peggy, pueden considerarse ejemplos de la permanencia de la figura del mecenas en el siglo XX.
En el siglo XXI existe un mercado globalizado de la obra de arte. Las nuevas tecnologías han permitido que, a través de portales que permiten la visibilización de la producción artística internacional como es el caso de Arteinformado, de “marketplaces” especializados como Singulart y de redes sociales como Instagram, pueda promoverse el conocimiento y la venta de obras de arte. Ferias Internacionales como Art Bassel también desempeñan un importante papel en el campo de la comercialización de obras artísticas.
Sin embargo, muchos artistas actuales han logrado independizarse de intermediarios, llámese galerías, mecenas, marchantes de arte u otra figura similar. Se han convertido en su propia marca y, auxiliados de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, promueven y venden sus obras en todo el mundo.
Así, utilizan Instagram, Tik tok, Facebook y otras redes sociales, realizan la venta de reproducciones de sus obras en Fine Art America y otros sitios, establecen portales de pago directos vía digital y se convierten a sí mismos en su marca personal, en su propio marchand, en un mecenas que se promueve a sí mismo y en un galerista virtual o presencial.
El próximo 17 de marzo de 2026, se iniciará un diplomado virtual en “Marketing y habilidades blandas para artistas”, guiado por los facilitadores maestro Carlos Hernando Castro, María Fals, M.A. y el Coach Marcos González que ayudará a que los participantes puedan dominar habilidades blandas y criterios mercadológicos que les faciliten poder llegar a todo aquel que desee adquirir y coleccionar sus obras.
Este diplomado se desarrollará de manera virtual por Zoom en horario martes y viernes de 7.00 p.m. a 10.00 p.m. hasta el 15 de mayo. Los detalles de este pueden ser consultados en el Instagram de @philartis.rd o al correo philartis.rd@gmail.com.
El mercado del arte en el siglo XXI se sigue expandiendo y desarrollando bajo nuevas normas y paradigmas. El artista y su arte permanecerán en el tiempo mientras exista el género humano.