La Presidencia de Pepe Mujica, entre 2010 y 2015, dejó una huella profunda en Uruguay y resonó a nivel global.
Uno de los logros más emblemáticos de su Administración fue la legalización del cannabis. En diciembre de 2013, Uruguay se convirtió en el primer país del mundo en regular de manera integral la producción, distribución y consumo de cannabis. Esta medida buscaba combatir el narcotráfico y reducir los daños asociados al consumo de drogas.
Mujica defendió esta ley como una cuestión de salud pública y Derechos Humanos, desafiando el enfoque prohibitivo que predominaba.
“No es bonito legalizar la marihuana, pero peor es regalar gente al narco. La única adicción saludable es la del amor”, dijo Mujica sobre la aprobación de esta ley.
Además, durante su mandato, Uruguay se destacó ampliamente por su compromiso con los derechos LGBTQ+. En abril de 2013, el Congreso aprobó la ley que legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo, lo que convirtió a Uruguay en el segundo país de América Latina -después de Argentina- en reconocer plenamente este derecho.
Mujica apoyó esta legislación con la convicción de que no se trataba de otorgar privilegios, sino de reconocer derechos que “siempre debieron ser garantizados”.
“El matrimonio gay es más viejo que el mundo (…). Dicen que es moderno y es más antiguo que todos nosotros. Es una realidad objetiva. Existe. No legalizarlo sería torturar a las personas inútilmente”, declaró Mujica al promulgar la ley.
Otro avance significativo bajo su gobierno fue la despenalización del aborto. En octubre de 2012, Uruguay aprobó una ley que permitió a las personas gestantes acceder a abortos legales durante las primeras 12 semanas de gestación.
Mujica, que personalmente no era partidario del aborto, apoyó la ley por considerarla una cuestión de salud pública y Justicia social. “Todo el mundo está contra el aborto. Pero si se le brinda apoyo a una mujer sola que toma esta decisión, hay quienes pensamos que muchas retrocederían. Por esa vía salvaríamos más vida”, dijo en una entrevista con BBC Mundo.
El compromiso de Mujica con la Justicia social también se reflejó en sus esfuerzos por reducir la pobreza y la desigualdad en Uruguay. Iniciativas como el Plan Ceibal, que proporcionó computadoras portátiles a todos los estudiantes de escuelas públicas, demostraron su visión de la educación como un motor de cambio social. Bajo su liderazgo, Uruguay experimentó una significativa reducción de la pobreza, que mejoró la calidad de vida de miles de uruguayos.
Además, la economía registró un crecimiento promedio anual del 5,4%. Esta expansión permitió reducir el desempleo al 6,5% para diciembre de 2014 y disminuir la tasa de pobreza al 11,5%. Diez años antes, en 2004, el índice de pobreza alcanzó el 39,9%, según el Instituto Nacional de Estadísticas de Uruguay.
