
Margarita Quiroz
La autora es periodista y directora de elDigital.com.do
El expresidente dominicano, Joaquín Balaguer, fue quien ordenó, el 23 de julio de 1975, que los restos del terrateniente y caudillo, Pedro Santana, fueran trasladados al Panteón de la Patria en el entendido de hacer un reconocimiento a su papel en la independencia frente a Haití y su rol como primer presidente de la República, sin embargo, no omitió sus crímenes, pero sí explicó, en un largo discurso, el contexto en que se produjo la anexión a España, tras la salida de las tropas invassoras, y la necesidad de que el país contara con un amparo proteccionista.

Esta decisión se formalizó mediante el decreto 1383 del 24 de octubre de 1975, llevándose a cabo el traslado finalmente tres años después, en julio de 1978.
A partir de ahí, las controversias entre quienes apoyan las razones decretadas por Balaguer y los que sustentan que Santana no debe estar en ese mausoleo, porque fue un criminal, traidor del padre de la patria, Juan Pablo Duarte, y patrocinador de la anexión a España, surge cada vez que se hace alguna referencia pública.
La más reciente es la solicitud que hace el expresidente del Tribunal Constitucional, Milton Ray Guevara, al presidente Luis Abinader. Ray Guevara indicó a Abinader que se casaría con la gloria si saca los restos de Santana del Panteón de la Patria y expresó «que es una deuda histórica que se tiene con Juan Pablo Duarte».
Como solución, el reputado jurista dijo que debe ser trasladado a la provincia de El Seibo, en donde se le podría hacer un monumento.
Balaguer sustentó además su determinación en los años que Santana permaneció en lucha por la independencia Nacional: Comandó el ejército en la Batalla de Azua el 19 de marzo de 1844, defendiendo la independencia recién proclamada, fue el líder militar principal durante la Guerra de Independencia Dominicana, que abarcó activamente desde 1844 hasta 1856 y una figura dominante (presidente y líder militar) entre 1844 y 1861, año en que promovió la anexión a España.
Pero fue un caudillo, de eso no hay dudas. Fusiló a cientos de personas entre estos al patricio Francisco del Rosario Sánchez y su tía María Trinidad Sánchez, el 4 de julio de 1861 en El Cercado, San Juan de la Maguana.
Santana también fusiló al general Antonio Duvergé, junto a sus hijos y otros oficiales, el 11 de abril de 1855 debido a rivalidades y envidia por sus logros militares. El caudillo temía por su popularidad y lo acusó falsamente de conspiración. Un consejo de guerra sumario, condenó a muerte aa todo el grupo en El Seibo.
Por igual, al prócer de la independencia, José Joaquín Puello, y su hermano Gabino Puello, el 23 de diciembre de 1847, acusados de conspiración para derrocar el gobierno.