María Fals
La autora es crítica de arte
República Dominicana fue un hito altamente significativo dentro de su vida personal y profesional. A su vez, legó al país obras inmortales que forman parte del patrimonio artístico cultural nacional y mundial
José Vela Zanetti (1913-1999) nació en Burgos, España. Estudió en Madrid con José Ramón Zaragoza. Obtuvo una beca de estudios en Italia, donde continuó su formación artística. Llegó a Santo Domingo a los veintiséis años y acá completó su preparación en el camino de la creación, dentro de las artes visuales.
En República Dominicana realizó pintura de caballete en óleo sobre tela, cartón y madera. Fue un excelente muralista trabajando diferentes temas como los religiosos, los culturales y los históricos. Entre los murales más destacados que realizó en la técnica de caseína sobre muro se encuentran los seis paneles de la logia masónica
“Cuna de América” (1941) donde “se pretendía explicar el origen de la masonería, arte secreto de los constructores que remonta su milenario saber a la figura de Hiram Abí o Hiram de Tiro, legendario constructor del templo de Salomón (Porras, 2007, p. 206).
Interpretó también en diferentes técnicas, tipos dominicanos, rostros y personas de cuerpo entero, entregados a sus actividades cotidianas, sembradores de arroz, parejas amorosas donde captó el color de la piel y los rasgos racializados afrodescendientes o mestizos.
Pintó, entre otros, La historia de la Fundación de la ciudad de Santo Domingo (1945) para el Antiguo Consejo Administrativo del Distrito de Santo Domingo en el Palacio de Justicia, La Historia de la Medicina (1945) en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y los veintidós murales de la Iglesia de San Cristóbal, dedicados a representar la vida de Jesús que recorren “las naves, el crucero, el presbiterio, las bóvedas” (Porras, 2007, p. 207), entre ellos La huida a Egipto, El Encuentro con la Samaritana y La Asunción.
En todos ellos demuestra una sólida formación académica en el aspecto técnico y compositivo con reminiscencias renacentistas, logrando un perfecto equilibrio entre un adecuado manejo de la línea y el color. Los “personajes indígenas, criollos y dominicanos que aparecen en los murales se presentan en ocasiones avergonzados, cabizbajos y en actitud de rebeldía, por lo que se puede interpretar que aprovechaba la ocasión para expresar de manera sutil su inconformidad con el régimen de oprobio del Generalísimo Trujillo.” (Brea y Pérez, 2010, p. 208)
Por su trabajo artístico ganó la beca Guggenheim y por este motivo se marchó a Nueva York, donde residió de 1951 a 1953. Allí pintó el Mural de los Derechos Humanos entre 1952 y 1953. En México pintó murales entre 1957 y 1959 en los Hoteles Humbolt y Tampa en Acapulco, así como en la Casa del Oidor Juan Manuel en el Distrito Federal. En este último lugar pinta el mural Los Misioneros. En estos murales se observa una obra cada vez más madura de influencia cubista.
En 1960 retornó a España, donde su obra continuó evolucionando, destacándose en este período su mural El Hombre quemándose en la Historia (1969), ubicado en el Ayuntamiento de León.
Vela Zanetti, maestro internacional de las artes plásticas, en contacto con el Caribe evolucionó hacia una pintura más colorida y tropical, tocado por la naturaleza y por los seres humanos con los que se puso en contacto. La
República Dominicana fue un hito altamente significativo dentro de su vida personal y profesional. A su vez, legó al país obras inmortales que forman parte del patrimonio artístico cultural nacional y mundial.
Brea, R., & Pérez, R. (2010). Los artistas exiliados en la República Dominicana y su influencia. Perspectivas Humanísticas, 1(1), 119-133.
Porras, M. (2007). José Vela Zanetti (Milagros 1913-Burgos 1999). Biblioteca de Estudio e Investigación, (22). https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3082836