María Fals
La autora es crítica de arte
Cumplir cincuenta años esculpiendo la madera no es tarea fácil. Máxime si se hace con la calidad estética que poseen las obras del maestro Freddie Cabral, arquitecto, pintor y escultor dominicano que ha dedicado su vida al quehacer artístico y que trabaja con gran destreza también la cerámica y el metal.
Freddie comenzó desde niño a modelar figuras en barro que formaron parte de sus juegos infantiles. Su maestra de bachillerato Esperanza Ricart lo motivó a matricular en la Escuela de Artes de Estudios Superiores de APEC. Posteriormente estudió Arquitectura en la UASD.
Freddie Cabral es el presidente del Museo que lleva su nombre, ubicado en el edificio Óleo, en la avenida Quinto Centenario número 4 del Distrito Nacional. Posteriormente estudió en París y viajó a Estados Unidos de Norteamérica donde continuó formándose como artista.
Ha realizado numerosas exposiciones individuales y participado en diversas colectivas tanto a nivel nacional como internacional. Con un estilo muy propio, donde conjuga diversas figuras biomórficas, expresa su amor a la naturaleza y a lo humano, creando un universo maravilloso que sugiere, que atrapa y que invita a descubrir el mensaje oculto en cada recodo de la materia que escoge para convertida en arte.
“Rutas del ADN-Ácido desoxirribonucleico- “es su muestra más reciente y fue inaugurada el pasado 3 de diciembre a las 7.00 p.m. Cuenta con la producción general del Museo Freddie Cabral, la coordinación de la Lic. Elena Acevedo, la conceptualización y curaduría de la Dra. Olga Espinal y la museografía del Lic. Robert Rosario Jiménez. La maestría de ceremonias del acto inaugural fue realizada por el arquitecto Carlos Bello.
El diseño gráfico estuvo a cargo de Fabián Gutiérrez, el montaje de Robert Rosario Jiménez, Rafaela Paniagua e Ismael Catalino, la fotografía de N. Ramos, Rafaela Paniagua e Ismael Catalino y los textos tanto de Elena Acevedo como de Olga Espinal.
En cada obra expuesta, la madera se ha integrado al color a través de materiales reciclados, las composiciones verticales se convierten en elipsis, en elementos repetitivos que forman enlaces y que se imbrican en lo más profundo de la madera tallada.
A veces el pulido da sensación de suavidad y limpieza, en otras las espinas atacan y se clavan en los pensamientos: lo erótico y lo simbólico van de la mano en cada figura y nos hablan de amor, de unión, de génesis y de ontogénesis, de equilibrio oculto serpenteante u oblicuo.
El movimiento real se incorpora en algunas creaciones, en otras simplemente es sugerido, pero en todos los casos nos habla de evolución, de cambios, de nacimiento, de vida nueva que se engendra a cada paso.
Complementan a “Rutas del ADN-Ácido desoxirribonucleico- “las fotografías de Martín Rodríguez Amiama, quien ha captado el proceso artístico y creativo de Freddie a través de su arte fotográfico utilizando el blanco y el negro, el desenfoque intencional y los planos de detalle.
“Rutas del ADN-Ácido desoxirribonucleico- “es un paso más en la evolución de la obra artística de Freddie Cabral quien siempre nos sorprende con nuevas ideas convertidas en realidad con la experimentación constante, con la belleza y la magia de todo aquello que brota de sus manos, transformando lo inanimado en alma, en sueño, en aliento materializado de vida y esperanza.



