María Fals
La autora es crítica de arte
En República Dominicana muchos artistas se han vinculado a la estética surrealista como Jorge Noceda (1825-1987), Iván Tovar (1942-2020) y Clara Ledesma (1924-1999)
En 1923 surge un movimiento de vanguardia denominado surrealismo. Su manifiesto, escrito por el poeta francés André Bretón, planteaba que el surrealismo “es automatismo psíquico puro, en ausencia del control de la razón, que expresa verbalmente, por escrito o de cualquier otra forma el funcionamiento real del pensamiento”.
Dejan de esa manera, por sentado, la ausencia de autocensura, la espontaneidad, su intención de captar lo inconsciente e instintivo, que no siempre fue lograda.
Buscaban así la libertad creadora y tuvieron como puntos de referencia a Carlos Marx como héroe de la libertad social y a Sigmund Freud como líder en el logro de la libertad psicológica individual. Sugerían permanecer en un mundo onírico, donde realidad y sueños se unen para expresar una supra-realidad donde todo es posible.
Al surrealismo se unieron diferentes artistas y escritores como Paul Éluard y el peruano César Vallejo y artistas visuales como Salvador Dalí, Joan Miró, Max Ernst, René Magritte, Ives Tanguy e incluso el propio Pablo Picasso se acercó en algunas obras, donde pintó figuras inquietantes frente al mar.
Salvador Dalí, quien fue expulsado del movimiento por diferencias en ideología, fue el creador de una obra paradigmática, “La persistencia de la memoria”, realizada en pequeño formato donde un conjunto de relojes se derrite en medio de un desierto, mientras a uno de ellos las hormigas lo devoran y una piedra que alude a la cabeza de Dalí duerme o muere de perfil sobre la arena con la lengua afuera.
Ives Tanguy, en “Cita de las paralelas”, se vincula a un surrealismo abstracto, penetrando en otros mundos, que recuerdan las costas vírgenes después de los tsunamis y remedan dimensiones espacio-temporales diferentes, donde las paralelas pueden converger en un universo alucinante.
A su vez, el catalán Joan Miró, pintor y ceramista, explora en el mundo infantil con obras con cielos dorados, estrellas azules o en forma de asteriscos, siluetas casi abstractas de figuras humanas, con líneas de cierre fuertes que delimitan espacios de colores intensos y planos. Con títulos que completan el significado como es el caso de su obra “El oro del azul del cielo”, es uno de los principales representantes del movimiento surrealista.
El alemán Max Ernst, el creador del collage “El elefante célebes” durante su período dadá, se refugia en su etapa surrealista en bosques donde lo animal, vegetal y antropomórfico se imbrican, creando una mitología sumamente interesante donde gigantes fitomórficos gritan verdades ancestrales desde su lienzo “La horda” o “La ninfa eco”, convertida en hoja, repite de forma imperceptible cada uno de nuestros pensamientos.
René Magritte convierte una nariz en manzana verde, pinta una pipa y nos dice que no busquemos el mensaje de esta obra más allá de la apariencia de ese frágil objeto y en “El día y la noche” junta la luz y las sombras, el sol y la luna, que se alzan sobre el hogar de un mundo imposible pero hermoso.
En Latinoamérica, muchos artistas se unieron al movimiento surrealista, entre ellos, el arquitecto y pintor chileno Roberto Matta, con sus transparencias sutiles que recuerdan telarañas y títulos incongruentes como es el caso de
“Las tripas”, el cubano Wifredo Lam, gran amigo de Picasso y de los surrealistas, que vivió en España y en Francia durante etapas bélicas y representó en obras como “La jungla” el mundo del sincretismo religioso afrocubano y el peruano Fernando de Szyszlo, que maneja un arte colmado de azules, poesía, alusiones a lo precolombino y la belleza como lo demuestra en “Trashumantes”, donde dos figuras de espaldas se alejan rumbo a lo indescriptible.
En República Dominicana muchos artistas se han vinculado a la estética surrealista como Jorge Noceda (1825-1987), Iván Tovar (1942-2020) y Clara Ledesma (1924-1999), Jorge Noceda, de profesión médico, se dedicó de forma tardía a la pintura expresando un mundo sugerente de figuras humanas alargadas, pájaros y objetos en ambientes atemporales que se ha expuesto en los EE.UU. Cuba, Italia, España, Japón, República Dominicana y otros países.
Clara Ledesma comenzó bajo la influencia del pintor catalán establecido en República Dominicana Josep Gausach, tocando temáticas sincréticas e identitarias, con mucha presencia del mundo mítico afrodominicano, derivando luego a la representación de lunas, flores y figuras femeninas, en una mitología maravillosa donde queremos permanecer y perdurar.
Iván Tovar, altamente conocido nacional e internacionalmente, fue un pintor y escultor surrealista de alto rigor estético, donde alterna la perfección de las formas, el dibujo y el color en un arte simbólico y sutilmente sensual y erótico, que representa de forma muy evidente su pertenencia al movimiento surrealista.
En la actualidad artistas muy jóvenes como Nércido Beltré, que ha realizado varias muestras individuales y participado en numerosas exposiciones colectivas, muestran también un imaginario surrealista.
En el caso de Nércido, la cremallera que simboliza los silencios forzados, los rostros dentro de otros rostros, las máquinas que destruyen la naturaleza, son recursos que utiliza para sensibilizarnos y volvernos más empáticos. El surrealismo no ha muerto, sigue vigente en nuestros días y perdurará mientras haya fantasía y sueños que convertir en realidad.